Costumbres del pueblo Nacuateño


Hojeando uno de los libros decimonónico que descansa en mi biblioteca, llegue a un inusual apartado que hace referencia al pueblo Nacuateño. 

El libro al que me refiero se llama "Sencillas nociones de Antropología arregladas para el Curso de Geografía Física" de A. Benedetti. [1] 

 

 

 

A continuación transcribo el mencionado apartado:

"Hace un tiempo atrás el Doctor S. Lemes menciono las estrictas costumbres sexuales del pueblo Nacuateño. Estas practicas, referidas por Lemes con jactancia erudita, implicaba la imposibilidad de aparearse a todo aquel que no fuera considerado bello. Toda pareja tenía que estar conformada por un par de hermosos. El canon de belleza estaba bien definido: para los hombres se exigía que la estatura del candidato se situara entre el metro ochenta y el metro noventa, ni más ni menos; Cabello castaño oscuro y glaucos sus ojos. Para las mujeres: piel blanca, pelo rubio, estatura media y de ojos claros, preferentemente celestes. 

Cada año se celebrara junto al árbol Ficus (mítico árbol, típico de zonas tropicales) el ritual de selección de los bellos. Mujeres y hombres que ingresaban a la juventud eran reunidos para que el comité de ancianos definiera el destino de los candidatos.

Todo individuo cuya constitución física se alejara del canon era considerado un Cochasquí, es decir, un no hermoso. 

Los cochasquis estaban condenados a no procrear. La sexualidad era cercenada pero no así sus pulsiones. No podían aplacarse sus instintos con practicas como la castración quirúrgica, el uso de rústicos fármacos o el onanismo.

La rebelión del año 13, encabezada por el prócer de los cochasquis: Caranqui Palla, deja como resultado la única excepción concedida a los cochasquis para ejercer su vigor, a saber: cada año, durante una semana, los cochasquis tenían permitido visitar los cementerios y profanar las tumbas de los bellos ausentes. 

No hay registros fehacientes que indiquen cuando comenzó la decadencia y caída del imperio Nacuateño. Podemos suponer que su riguroso canon de belleza acoto la natalidad. El último cochasquí de que se tenga noticia fue avistado en el 35, vendido por un empresario francés [2] a un circo parisino. "

 No me fue posible encontrar mas referencias sobre el pueblo Nacuateño.

O.Tejera

 

[1] - Imprenta Artística de Dornaleche y Reyes. Calle Rincón 215, Montevideo. Año 1889.

[2] - ¿Francois de Curel?