The Catcher in the Rye: Sobre su traducción al español.


"The Catcher in the Rye" es el título original de la novela del escritor estadounidense J. D. Salinger. Publicada en Estados Unidos en Julio de 1951, esta obra cuenta con tres traducciones al español, a saber:

Título: El cazador oculto
Traductor: Manuel Méndez de Andés
País: Argentina
Año de publicación: 1961
Editorial: Compañía General Fabril Editora, S.A., Bs. As.

Título: El cazador oculto
Traductor: Pedro B. Rey
País: Argentina
Año de publicación: 1998
Editorial: Sudamericana 

Título: El guardián entre el centeno
Traductor: Carmen Criado
País: España
Año de publicación: 1978 (revisada en 2006)
Editorial: Alianza Editorial

La primera versión en español se realizo en Argentina diez años después de la publicación original. La traducción fue realizada por Manuel Méndez de Andés [1] quién opto por el título «El cazador oculto», evitando de esta forma la traducción estrictamente literal que sería «El agarrador en el centeno»

Primera edición de la novela en español del año 1961


Diecisiete años pasaron para que apareciera en escena una nueva traducción al español. En esta ocasión Carmen Criado fue la responsable de traducir la novela y establecer el título por el cual hoy es mas conocida la obra de Salinger entre lectores de habla hispana: «El guardián entre el centeno».

Edición española traducida por Carmen Criado y publicada por Edhasa

Esta diferencia interpretativa es la responsable de generar una polémica que persiste hasta nuestros días. 

Según el periodista y escritor argentino Rodolfo Baranal [2]:

«"El guardián en el centeno" es estrictamente literal porque responde a las cinco palabras del título en inglés, pero esa literalidad no beneficia el sentido, más bien lo oscurece. Veamos por qué. El guardián es el arquero -como lo llamamos nosotros en el fútbol- o, para ser más claro, el jugador que en el béisbol corre para atrapar la pelota; si ese jugador se encuentra, de manera figurada, en un campo casi idéntico a un trigal, estará evidentemente oculto y fuera del alcance del bateador. En suma, "cazaría" la pelota desde una guarida y se comportaría como un cazador oculto.   

Esa es la idea que inspiró el título de Salinger, sólo que en inglés, y en los Estados Unidos, bastaba con la literalidad para establecer la metáfora. Pero en la versión en español era preciso imaginar el propósito de Salinger y dar exactamente la idea que el autor buscaba. En efecto, eso se hizo, y de manera brillante en la traducción argentina. Luego se impuso esta nueva versión y el guardián en el centeno ya no suena a nada.».

Esta polémica fue dilucidada por el propio autor de la novela que, una vez informado de la existencia de ambas traducciones, opto por prohibir cualquier otro titulo que no fuera «El guardián entre el centeno». De este modo la editorial Sudamericana perdió los derechos de la obra de Salinger, siendo actualmente la editorial Edhasa, la depositaria de los derechos para publicar la obra en español.

Para medir el impacto de esta decisión tomada por Salinger, podemos hacer una búsqueda comparativa de los términos "El cazador oculto" y "El guardián entre el centeno" entre los años 1950 y 2008, en la herramienta  Google Books Ngram Viewer, que entrega una gráfica con la frecuencia de los términos buscados que aparecen en la base de datos de los libros y documentos escaneados por Google entre los años elegidos:

 

Esta gráfica nos muestra claramente como las referencias a la primera traducción "El cazador oculto" va decreciendo a partir de la llegada de la traducción española en el año 1978, sin embargo es recién a partir del año 1988 en donde se produce un crecimiento de las referencias a "El guardián entre el centeno".

Reducir la polémica únicamente a los títulos puede dar a entender que la traducción íntegra de la novela no presenta diferencias significativas entre las distintas versiones disponibles en español, sin embargo hay trabajos [3] que analizan y enumeran las diferencias sustanciales que pueden llegar a alterar la interpretación de la novela, pero este tipo de análisis requiere de una lectura detenida, de un esfuerzo que no es propicio para la difusión masiva. No ajenos a esta pereza nos vamos a detener en la tapa del libro y conformarnos con plantear el asunto del polémico título como protagonista de esta entrada.