Tiempo y espacio en la poesía de Beltrán Martínez


La poesía de Beltrán Martínez elude la seducción del ritmo y la rigurosa forma. Esta característica de su estilo sencillo (de tono similar a la poesía de Liber Falco), no impide el profundo tratamiento de diferentes conceptos en su obra, como ser: el tiempo y el espacio.

El tiempo se manifiesta en la obra de Martínez como la magnitud que permite establecer la distancia de un acontecimiento que fluye inevitablemente hacia el pasado.

Esta distancia, que se encuentra en un constante movimiento unidireccional, no obedece a la voluntad del poeta de permanecer, de detenerse, de existir fuera del tiempo sucesivo:

A pesar mío florecen las distancias
y con cara de pena se me acerca lo lejos

El manejo de las distancias en la poesía de Martínez reflejan la lúcida conciencia temporal del poeta; nos conducen a través de una línea que refleja lo sucesivo, como navegantes subyugados al tiempo:

!Oh, fieles marineros obedientes al tiempo,
ahora igual que antaño velando mi agonía!

La pasividad de saberse estáticamente situado en ese breve instante, en donde los eventos no son pasados ni futuros respecto a otros, lo lleva a nombrarlo sin ornamentos:

El tiempo venidero...

De este devenir del tiempo incesante, surge la presencia del evento final que el poeta refleja como consecuencia de la reducción de la distancia: 

El caballo y perro que tuve siendo niño,
y todavía siguen vigilando mis sueños,
contemplan, conmovidos,
aquel ser que se acerca nostálgico a la tumba

Luego, la entrega resignada frente al tiempo y su inevitable discurrir:

Y el tiempo es un camino y va corriendo
sin saber por qué.

La conciencia del tiempo psicológico es una presencia que ilumina la percepción del poeta, con la absoluta certeza de que el tiempo se acelera a medida que avanza la vida del sujeto:

Sentí crecer acaso la prisa de los años

Martínez también refleja en su poesía la relación del tiempo con el espacio, esa relación en donde ambas categorías se fusionan en uno único concepto: el espacio-tiempo.  

Es a través del espacio-tiempo que el poeta manifiesta su esperanza de recuperar sus múltiples "yo" pretéritos, no ya el mero juego de la recreación mental de un acontecimiento pasado siempre modificado y mutilado, sino una improbable recuperación de bulto, como pretendía Miguel de Unamuno para la inmortalidad. [1]

Todos los acontecimientos ocurren en un espacio-tiempo diferente. La unicidad de los eventos queda determinada en la cuarta dimensión por posición y tiempo:

¿Y que más? Tú me dijiste, que en la cuarta dimensión quedaban los ecos suspendidos; que adecuando la misma longitud de onda, en el mismo lugar y tiempo del espacio, el planeta como un viejo fonógrafo irradiaría la misma sonrisa. Puede ser.

O.Tejera



[1] - "Del sentimiento trágico de la vida".  Miguel de Unamuno. Año 1912